Recuerdo como me hacía el amor como si fuese ayer
Era un día como tantos otros, nublado y lluvioso meteorológicamente hablando y aburrido y monótono en cuanto al trabajo. Lo único que me alegró aquella tarde fue ese chico de labios gruesos y cabello rizado que llamaba muchísimo mi atención y que yo tenía la certeza de que le interesaba por las miradas que me echaba y por la manera en la que se acercaba a mí. Hasta que un día rompimos el hielo en una noche de copas que coíncidimos en un pub, nos intercambiamos los teléfonos y a las dos semanas empezamos a salir.
Cada beso suyo me estremecía y su forma de pegar su cuerpo al mío me hacía que lo deseara cada vez más y más. El primer día que me invitó a su casa, un poco nerviosa porque soy tímida en los primeros pasos empezamso s a besarnos con entusiasmo. Nunca olvidaré su manera de hacerme el amor, dulce pero a la vez con grandes sacudidad que me hacían tocar el cielo. Su manera de tocarme, de acariciar cada parte de mi cuerpo, como me abrazaba, sus dedos enredados en mi pelo, todo era llegar al éxtasis en el mismo instante perdiendo el aliento los dos a la vez.
A pesar de que no seguimos la relación (duró apenas cinco meses por razones que ni el mismo amor entiende), todavía lo recuerdo con grata nostalgia, y cuando estoy con mi novio actual, al que por supuesto amor mucho, hay ocasiones en las que irremediablemente me viene a mi mente su imagen, recordando la ternura con la que ese chico me trató por primera vez en su casa como si me conociera de toda la vida. Lo veo todos los días camino del trabajo, no nos hablamos pero al cruzar las miradas, ambos sabemos que recordamos esos mágicos momentos que vivimos juntos, como si no hubiera mañana.
María,
Valencia.















