Una señora nos escribe sobre la rutina de su pareja


Cuando era joven era un poco remilgada y por qué no vamos a decirlo: tonta. Temía que al enamorarme me traicionaran o me engañaran, mi primer “novio” (porque realmente no fue un novio) lo tuve a los 17 años y duró escasas 8 semanas. O mejor dicho, 8 fines de semana porque vivía en el pueblo de al lado y solo lo veía los fines de semana. Pero realmente esta experiencia de mi primera pareja no me gustó nada, así que no tuve más remedio que dejarlo y olvidarme de él.

Poco después en la Universidad conocí a alguien más, tampoco me duró mucho tiempo. Apenas un semestre, y a pesar de ser un poco más mayor y haber estado con él una buena temporada no llegué a hacer el amor con él. Tenía mucho miedo de que me engañaran, que me quisiera solo para aprovecharse de mí. Entonces también lo dejé, pero nunca le hice daño a nadie.

Pero siempre hubo alguien, antes incluso que estos dos chicos. El gran amor de mi vida, un admirador muy especial siempre a mi sombra. No me decantaba por él por lo diferente que era a mí, demasiado pausado para mi personalidad (eso me hacía yo creer). Además su estatura, mide lo mismo que yo por lo que no podría ponerme tacones. Pienso que siempre lo quice desde que era una quinceañera, así que lo rechacé en imnumerables ocasiones, quizá más de una decena. Pero un sía… me casé con él, sin duda alguna era mi media naranja y mi búsqueda de pareja había terminado. Él tenía todo lo que yo buscaba, era cariñoso, amable, caballero, todo un señor. Es por eso por lo que ya llevamos 10 años juntos, 2 de novios y 8 de casados, no es mucho pero la rutina del amor me está matando, es como si llevásemos 40 años de relación estable.

Ahora tenemos un niño más malo que un dolor de muelas, pero es encantador y divino con sus rizitos de oro, él lo es todo para nosotros. Su amor infinito que rpofesa hacia mi marido a veces me hace sentirme casi celosa, bueno mentira, realmente me derrito cuando lo dos se ponen a jugar con la pelota. Pero hay algo que enturbia nuestra relación sentimental, yo sé que el me quiere y yo lo amo con toda mi alma.

Yo solía salir mucho en mis años mozos, no me perdía una fiesta universitaria y siempre salía en mis años mozos, amanecíamos en las calles de Madrid y hacíamos unos guateques increíbles. Yo quería vivir mi vida y siempre salía sin él ya que a él no le gustaba mis juergas. Lo intenté muchas veces hasta que al final tuve que desistir, porque ni cuando estábamos solos se tomaba una cerveza y yo lo tuve que aceptar tal y como era.

Todo iba bien en nuestro matrimonio hasta que hace unos meses empezó a salir con sus compañeras y amigas del trabajo. Si es eventual no me fastidia mucho. Lo que hice una vez fue esperarle muy sexy en casa por la noche, como diciéndole “mira lo que tienes en tu propia casa, no hace falta que vayas afuera”. Pero parece que lo de salir por ahí con las amigas se ha convertido en costumbre.

No me lo podía creer lo que estaba pasando, me empezó a arder todo el cuerpo y un viernes cuando lo invité a ir al cine me dijo que no porque se iba con sus amigas. ¡Toma ya!, me dio directamente en el corazón, ese corazón que aun sigue sintiendo amor. Lamentablemente empezaron mis dudas, no hacía más que preguntarme por qué, por qué y por qué había pasado esto. Era mi pareja ideal, la relación sentimental perfecta. No tenía explicación alguna.

Si algún hombre está leyendo la historia de mi amor que tenga miedo cuando una mujer desconfía porque todas haremos lo que haga falta y sin escrúpulo para quitarnos de dudas. Empezé a cotillear en su móvil y luego en su correo electrónico y su facebook. Encontré cosas muy desagradables pero sin la menos importancia, aunque fastidiaron un poco nuestra bonita relación.

Tengo ya 34 años y tengo que confesar que soy una completa inexperta en las cosas del amor. Mi marido ha sido el único amor de mi vida, mi pareja ideal. Con él fue con la primera persona que hice el amor, no tengo suficiente experiencia para enfretarme a lo que me está pasando. La cuestión es que se vaya de fiesta con sus compañeras de trabajo, la cosa está es que vivimos en una rutina y que no cambia nunca por mucho que se lo digo a veces, a gritos y de todas las formas posibles. Necesito cosas nuevas, que me lleve a un hotel, a un restaurante nuevo, a una exposición de arte, que me regale flores y que recubra mi cuerpo con chocolate.

Por favor, si hay alguien en Buscar Pareja que haya tenido una esperiencias similar que escriba en comentarios. Que me diga que hizo finalmente para solucionar el entuerto.

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