Isabel, te quiero


Isabel te quiero, Porque has cambiado radicalmente mi vida desde aquella semana en La Barrosa.

La relación amorosa con mi marido no iba bien desde hacia un par de años. Hacia meses que no hacíamos el amor y por lo tanto me sentía necesitada. Me fui una semana a la casa de mi hermana en la costa gaditana y allí conocí al amor de mi vida, a Isabel, una mujer que bien podría seguir paseando por Cibeles. Nos conocimos en un restaurante de la urbanización por casualidad, porque fuimos las dos a buscar mesa y solo quedaba una libre. Como ella era muy simpática nos sentamos las dos en la misma mesa. Ella me contó que su novio era muy soso que no le daba lo que tenía que darle y que había decidido tomarse unos días libres para pensar en como rompería con él.

Congeniamos desde el primer momento y me invitó a tomar una copa en la terraza de su chalé. La copa de vino se convirtió en un par de cockteles y allí mismo, en la terraza del chalé, con las olas del mar como murmullo de fondo, me besó y yo, sorprendentemente, le seguí. Nos acariciamos las dos con besos y abrazos, hicimos el amor en el mismo suelo de la terraza y el placer que sentí con ella es incomparable a cualquier otro que haya sentido en mi vida.

Jamás había sentido esa sensación en mi vida, nunca me había planteado sentir atracción por otra mujer. Ella me confesó que no era la primera vez que lo hacía con una mujer pero que conmigo había sido especial, que o los planetas se habían alineado o los dioses se pusieron de acuerdo pero algo pasó aquel día.

Lo que restó de seamana la pasamos queriéndonos, cuando nos despedimos nos dimos cuenta de que estábamos hechas la una para la otra. Ella rompió con su novio y yo con mi marido y les contamos el porqué. Isabel, te quiero mucho.

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