Él rompió con ella porque es demasiada “activa” I


Hace un par de noche estaba hablando con una de mis mejores amigas por teléfono: Ana. Estaba muy mal porque su novio le acababa de enviar un e-mail en el que le contaba penosamente que la relación estable que habían mantenido durante cuatro felices años llegaba a su fin. Es un caso especial porque ambos viven por exigencias del trabajo en países distintos, con lo cual al chico no le quedó otra opción que comunicarle la decisión de la ruptura por correo electrónico.

Y otra de mis mejores amigas también me escribe por el Skype desesperada que se tenía que venir a mi casa a dormir porque necesitaba hablar de una cosa muy importante. Hacía dos o tres días que no hablaba con ella porque no quería molestarla, tenía un plan romántico con su novio que había viajado para verla ya que él vive en otra ciudad distinta a la de ella.

Aquellos que no han leído “Los hombres son de Marte y las mujeres son de Venus”, tienen que saber que los que sí lo hemos hecho tenemos un sentimiento de solidaridad muy grande entre nuestras amigas y todas las mujeres en general. Nos acompañamos mucho con la palabra, abrazos, compañías, películas románticas y por supuesto mucho chocolate y helados cuando necesitamos ahogar nuestras penas. Así como es típico que después de un entierro en una película la escena siguiente sea alguien comiendo, cuando en las películas “él la deja a ella”, la escena siguiente es ella tirada en un sillón haciendo zaping “sin ton ni son”, sin ver nada, porque no puede concentrarse y lo que no le falta nunca junto al mando es el helado de chocolate y el paquete de pañuelos. Pues yo y mis amigas somos iguales y nos intentamos ayudar lo máximo las unas a las otras.

Por naturaleza el hombre suele ser mucho más pragmático cuando tiene que hablar sobre estos temas con otros hombres. Y nunca tendrá un platazo de helado ni una tarta de chocolate, pero seguro que saldrá un día de juerga con sus amigos y no descansará hasta que tras la sexta, séptima u octava copa se caiga al suelo y reviente. En caso contrario, las chicas nos acompañamos y nos escuchamos como si discutiéramos “los secretos de estado nacional”. Le envié todos mis cariños a Ana, y quedamos en vernos a lo lago de la semana para cenar y evaluar el tema amoroso en todas sus perspectivas. Y me dispuse a esperar en mi casa los primeros días de la semana para que viniese y me contase con pelos y señales que coño había pasado con su novio durante el fin de semana romántico. Me esperaba algo grave tal como ya me avisó, pero más que grave era realmente una cosa muy rara. Se me pasaron por la cabeza muchas cosas, qué podría haber salido mal, le podría haber dicho que se había enamorado de otra, que no estaba preparado para seguir con la relación amorosa y estable, que ella ya no le atraía, que no tenía fuerzas, que se tenía que trasladar a otra ciudad más lejos aún o que simplemente ya no creía en el amor.

Lee la segunda parte de la historia o vuelve a la página principal de Buscar Pareja.

Deja un comentario