Como el verano del Amor…


-          Adiós Marta

-          Adiós Jorge, prometo que te escribiré una carta cada semana durante el verano desde Marbella.

-          Te quiero

-          Y yo también.

Jorge y María se dieron un beso en los labios.

Esta conversación tuvo lugar en un pueblo de la campiña sevillana hayá por el verano de 1992, Curro era la persona más famoso en España y un arquero encendía la llama olímpica al mismo tiempo que cautivaba al mundo entero. Los protagonistas de esta conversación eran unos novietes de 14 años y por primera vez en la vida tenían que separarse de su pareja sentimental, de hecho habían sido los primeros novios que ambos habían tenido.

Evidentemente a Jorge no le llegó más que una carta, y un poco tarde, a los 20 días de que Marta dejara el pueblo camino de la Costa del Sol. Jorge miraba a escondidas todos los días su buzón, muchos días rehusaba ir a la piscina con sus amigos porque aún no había llegado el cartero. Se desesperaba, lloraba de rabia porque su amor verdadero no le correspondía. La madre creía que estaba en la “edad del pavo”.

Amor, eso se llama amor. Amor entre niños, estamos acostumbrados a autoengañarnos y a pensar que nuestros amores de chico fueron “tonterías”. Pues en la mayoría de los casos no fueron tonterías, esas experiencias te marcan de por vida. A tí y a tus futuras relaciones amorosas.

Habían pasado casi 20 años, era 2010. Marta, tenía 2 niños, había estudiado psicología y era la mujer de un reconocido periodista. Jorge también tenía 2 niños y era profesor de Universidad, al igual que su mujer. A partir de aquella primera ruptura para ambos se distanciaron los siguientes años, María fue a estudiar a Granada y perdieron el contacto por completo. Si alguna vez se vieron durante la adolescencia ni siquiera se saludaron.

Ambos coincidieron en un bautizo de su pueblo al que no pudieron acudir sus respectivas parejas estables por diferentes motivos. Casualidades de la vida se sentaron en la misma mesa, Marta seguía conservando su encanto de quinceañera  a pesar de los dos embarazos. Su sonrisa irradiaba felicidad a todos los que había alrededor. Jorge no podía esconder su curva de la felicidad, pero lo solucionba con su humor y su retórica, propio de un profesor de Lingüística. La primera mirada de estupor y sorpresa vino precedida de un medio guiño de Jorge para calmar los ánimos. Se pusieron al día de sus respectivas vidas aunque ambos dejaron a un lado de la conversación todo lo referente a su pareja estable. Ambos estaban casados, con maravillosos hijos, buenos coches, grandes casas, Jorge tenía un perro de más de 1000 euros y Marta un loro de la Conchinchina. Tenían la vida resuelta y planificada.

Desde que comenzó la comida se olvidaron de la atmósfera festiva y de los demás invitados de la misma mesa. Jorge incluso apagó el móvil. Corrió el vino y el champagne por sus venas, la tarta y una copa. Se despidieron educadamente de los nuevos padres y fueron a un bar más íntimo para seguir hablando de lo terrenal y lo onírico.

Era la hora de volver a casa, se preguntaron por qué a pesar de tu vida ideal cómo habían podido pasar el mejor día de sus vida juntos, después de tantos años. No tenían respuesta para ellos, solo que tenían que volver antes de que sus parejas se preocuparan.

Se dieron un beso, en los labios. Como en Junio de 1992, como Bill Murray y Scarlett Johansson en Lost in Translation.

Vuelve a la página principal de Buscar Pareja.

Deja un comentario