A veces resulta que nuestras citas son un auténtico despropósito, por el motivo que sea, a veces os resulta muy complicado acertar y dar con lo que buscáis amigos míos. ¿Cómo huir de una cita desastre, sin herir los sentimientos de quien está frente a nosotros?
Clásicos
Estos no fallan, las excusas clásicas para deshacernos de alguien que no conviene reproducir porque todos hemos utilizado, y porque han sido utilizadas ante nosotros también.
La emergencia: Cuando de repente te llaman al móvil o surge “una emergencia” que te obliga a retirarte… esta es una variante de los clásicos.
El malestar abrupto: El típico malestar inoportuno. Algo te ha sentado mal o de pronto descubres que eres alérgico… al aire y no lo sabías. Esa indisposición te obliga a dejar la cita a medias a pesar de que te lo estabas pasando de miedo.
Haz que tu cita huya: Para los que tienen muy poca vergüenza… compórtate tan deleznablemente que le podrías parecer un impresentable incluso a un político… que se harte de ti y que decida dar el paso de abandonar la cita en el momento oportuno.
Espías en la cercanía: Ten a algún topo en el lugar de la cita que a tu señal intervenga para acoplarse como el típico amigo. Esto sin duda dará un giro de 180 grados a la situación ambiente.
El buen samaritano: Si quedas con ella en una discoteca o en un ambiente donde puedas utilizar la vieja ley de a rey muerto rey puesto, igual la puedes intercambiar por otra pareja, de modo que el grado de identificación sea mayor..
Escapar con clase y estilo además de evitando daños colaterales es un arte tan difícil de dominar, como el ligue y conquista mismos.
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