La vida de una de las personas más populares del siglo XX no para de producir teorías y diferentes biografías que cada una nos acerca a un nueva faceta del presidente norteamericano. Fue presidente en 1961 con tan solo 44 años y aunque su mandato duró tan solo dos años, vivió como Presidente de los Estados Unidos: la invasión de Bahía Cochinos, la crisis de los misiles de Cuba, la construcción del Muro de Berlín, el inicio de la carrera espacial, los primeros compases de la Guerra de Vietnam o la consolidación del Movimiento por los Derechos Civiles en Estados Unidos.
Por tanto aunque tuvo un mandato muy corto truncado por su asesinato, ha sido el único Presidente de los Estados Unidos que ha pasado a la categoría de leyenda, de mito; pero tu vida ha sido descuartizada hasta la saciedad por sus biógrafos posteriores y nos encontramos con una cara enigmática y fuera de lo común para lo que suponemos que debe ser el Presidente de los Estados Unidos.
Desde pequeño, la vida de JFK (como se le conoce popularmente) estuvo marcada profundamente por sus problemas de salud: diarreas, enfermedad de Addison, rinitis, osteoporosis o prostatitis. Entraba y salía de los hospitales con asiduidad y más de una vez estuvo cerca de la muerte.
Así, la nueva biografía de Jed Mercurio apunta a que usaba el sexo de forma terapéutica, pero se acostumbró tanto a la idea de tener sexo para relajarse de sus enfermedades que empezó a practicarlo demasiado, tanto que señala Mercurio (que también es médico) que simplemente lo hacía para saciarse ya que la cantidad con lo que lo hacía era mucho más alta de lo terapeúticamente recomendable.
A la pregunta de con qué frecuencia lo hacía el escritor dice que es muy difícil de saber, pero que la fuente más fiable es la del primer ministro Harold McMillan, al que le confesó que no podía estar más de 3 días seguidos sin hacer el amor porque entonces tendría migrañas. Todo apunta a que JFK se encontraba más cerca de un adicto o de una persona compulsiva que de un gran amante, de hehco muchas de sus parejas confesaron que no tenía mucha intriga por técnicas amatorias, es decir, que llegaba hacía lo que necesitaba y se acabó. Era muy egoísta y solo buscaba saciarse, aliviarse rápidamente e irse, todo parece deducir que sufría eyaculación precoz, de hecho Angie Dickinson, una de sus múltiples amantes, recuerda su intercambio de fluidos con JFK como veinte inolvidables segundos.
Romance con Marylin
El mundo de Hollywood y de la Política en EEUU es muy sucio, y con la pareja de la actriz con JFK esos dos mundos se mezclan. Se conocieron en 1954, en una fiesta en la que la actriz llegó acompañada por su marido y mantuvo un baile muy sensual con su admirador Clark Gable. Entre una cosa y otra, la rubia le pasó una notita con su teléfono al joven senador. Así empezaría una dulce relación de 8 años entre el futuro presidente (The Prez, como ella lo llamaba) y la actriz y que se prolongaría hasta el 24 de mayo de 1962.
Durante ocho años se sucedieron los encuentros entre ambos. El 24 de mayo de 1962, Monroe recibe la llamada del celestino Peter Lawford (cuñado del Presidente).
-Se acabó, Marilyn. No debes intentar ponerte en contacto de nuevo con el presidente. No debes volver a verlo, ni llamarlo por teléfono.
Ante las lágrimas de la estrella, Lawford zanja la cuestión.
-Marilyn, sólo has sido un polvo para Jack.
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